viernes, 30 de octubre de 2009

LETRAS

Estoy rodeada de papeles, concentrada, rompiéndome la cabecita… No dejo que nadie se acerque. (Arrímate y verás que muerdo) Aunque no le mire sé que me sigue con los ojos…que espera que acabe pronto con mis cosas. Sé que se impacienta.

Me trae un café. Está caliente. Levanto ligeramente la cabeza…sonrío… Me besa. Me vuelve a besar, baja con besitos por mi barbilla por mi cuello. Me aparto…

- No seas crío, joer, si no me dejas en paz no voy a poder acabar esto.
- Pues déjalo, ya lo acabarás.
- Si lo dejo para luego sé que no lo acabo, venga sé bueno, dame un ratito más…
- Vale, pero te espero aquí, calladito…
- No estés entrando y saliendo, haciendo ruido, nada de besitos y nada de café ¿vale?
- Prometido


Se sienta en el sofá…calladito, calladito…Deja pasar un buen rato. Me mira. Solo me mira.

Sé qué está maquinando algo…lo siento en su forma de mirarme, en cómo cambia su manera de respirar, en cómo se remueve en el sofá. Le miro. Me sonríe. (No, si no terminaré esto hoy…puta sonrisa canalla) Se levanta y vuelve a los cinco minutos totalmente desnudo con un lápiz khol en la mano. Me sonrío extrañada (joder me sonrío mucho…) Se vuelve a sentar en el sofá (reconozco que me fascinan sus jueguecitos)

- ¿Pero qué estás haciendo?
- Nada, tú a lo tuyo…
- ¿A lo mío, cabrón? Jajajaja Pero ¿cómo quieres que haga nada estando tú así?
- ¿No tenías que acabar eso? Pues venga, acaba.
Empieza a tocarse la polla. Me encanta mirarle. Lo sabe. Solo me mira a los ojos y se la pela sin parar. No muy lento. No muy rápido. No puedo evitarlo. Ya estoy cachonda. Lo noto en mis bragas húmedas, en mi boca seca, en ese ligero temblor que me recorre. No puedo dejar de mirarle, me hipnotiza, cuando quiere ponerme caliente me hechiza. Me voy a levantar pero me dice:

- Nooo. Quédate ahí un momento. Hoy estás guapísima, no sé qué tienes. Déjame mirarte.
- ¿Para qué te has traído el khol?
- Porque quiero enseñarte una cosa luego.


Se sigue agarrando la polla. Puedo ver cómo brilla desde donde estoy. Me está poniendo enferma. Siento el deseo subiendo por mis piernas. Me muero por besarle. Me muero por sentir esa rotunda polla llenándome la boca… Voy a levantarme otra vez para ir hacia él pero me para.

- Noooo, espera. Quítate la chaqueta.
- No me quito todo
- No, espera. Solo la chaqueta.


Me quito la chaqueta…

- Pero déjame que me desnud…
- Shhhh calla. No digas nada.
- Sigue mirándome. Le oigo respirar fuerte. Alarga la mano y saca un pitillo. Ladea la cabeza, lo prende. Da un calada profunda. Echa el humo. – Ahora sácate las botas y el pantalón y quédate de pie, así, solo con la blusa.

No dejo de mirarle intrigada mientras desabrocho los botones del pantalón. Me gusta el juego. Me pone cachonda saber que me mira mientras me desnudo.

- Ahora desabrocha muy despacio los botones de la blusa. Pero no te la quites aún.

Hago lo que me pide. Estoy muy caliente. Me muero por besarle. Por morder ligeramente sus labios y que meta su lengua entre los míos. Por sentir ese calor tibio, la suavidad de sus labios, su barba arañándome.

- Sácate las bragas, fuera.

Le hago caso, pero necesito que me bese. El ruido que hace su rabo mientras se pajea me esta volviendo loca. Fla, fla, fla… Me consumo por tener sus dedos grandes estrujando mis tetas y esa polla esplendorosa batiendo dentro de mi coño. Lo necesito.

- Me encanta tu culo. Date la vuelta y agáchate un poco… Así. Ábrelo, quiero vértelo bien. Mmmm así, así, ufff, nena, tienes un culo para no parar de follarlo.

Me agacho con todo mi culo y mi coño expuesto ante él. Chorreando deseo. Sintiendo como mi flujo me hace cosquillas sabrosas mientras gotea por mis labios.

- Ahora quítate la blusa y el sujetador.

Me quedo desnuda del todo. Pero con él. Como si sus ojos fueran una prolongación de mí. Como si mi cuerpo se hubiese hecho solo para que él lo mirase. Me provoca y me envuelve que me mire así…

- Pasa las manos por las tetas.

Le hago caso. Me pellizco los pezones. Me estrujo las tetas. Mi coño no deja de estremecerse.

- Mmmmm deliciosa, tremenda… ven, túmbate en la alfombra.

Me tumbo en mi alfombra roja. Tendida a sus pies. Cachonda. Sobreexcitada. Emputecida.

Entonces se agacha a mi lado y me besa dulcemente. Agarra el khol y lo lleva hasta el empeine de mi pie derecho y solo me hace garabatos mientras susurra…

…rosa pequeña, a veces, diminuta y desnuda, parece que en una mano mía cabes, que así voy a cerrarte y llevarte a mi boca, pero de pronto mis pies tocan tus pies y mi boca tus labios…*

Lleva sus trazos en susurros hasta mi rodilla y, al llegar ahí, se detiene un momento y pasa sus manos por mis muslos. Me los llena de besos, me muerde, me babea, me chupa, me acaricia y sigue dibujando por mis caderas mientras le oigo decir muy bajito…

Y cuando asomas suenan todos los ríos en mi cuerpo, sacuden el cielo las campanas, y un himno llena el mundo.*

Entonces sigue con sus mimos, pasa su lengua por mi cintura, la mete en el ombligo y asciende rumbo a mi pecho, me absorbe, me empapa, me engulle...continúa trazando nadas sobre mis pechos, los muerde ligeramente, me contraigo… y me dice entre jadeos…

Cuando subo la mano encuentro en cada sitio una paloma que me buscaba, como si te hubieran, amor, hecho de arcilla para mis propias manos de alfarero.*

Entonces sus manos llegan a mi cuello, lo agarra con sus manos grandes, pero con cuidado, como si tuviese algo muy frágil entre los dedos, y me besa, loco, llenándome la boca de suspiros, follándome la boca con la lengua. Me besa mientras nuestros cuerpos se entrelazan de labios y de dedos, de humedades, de letras, de deseo...

- Quiero que me folles. Quiero tu polla ya. Ahora.

Entonces se coloca entre mis piernas. Me las abre bien. Las cierro alrededor de su cintura. Coloca su polla entre los labios de mi coño, moja un poco su capullo en mi agujero y luego vuelve a pasarla por mi vulva hasta el clítoris. Es increíble el gusto que me da sentir como se escurre una y otra vez sobre mi coño. Esa verga tremenda y dulce. Me da golpecitos con su rabo sobre él. Me está matando. Me mata. Me pervierte. Me trastorna.

- Fóllame ya por lo que más quieras. Mete tu polla dentro de mí y fóllame hasta que no puedas más.

La mete un poco una vez. Otra vez. Otra. Otra más. Pero solo el capullo. Y cuando estoy desprevenida me mete toda la verga dentro. Hasta los huevos.
Me siento llena de él. De su calor. De su lujuria. De su polla… Me hace vibrar con cada embate. Agarrado a mis caderas con las manos, yo enganchada a él con mis piernas. Cada vez que sus huevos chocan contra mí me vuelve loca. Me inunda de placer…me llena y me llena. Una vez y otra… Y entonces sí…sí que nos volvemos locos.

Contorsiones, posturas imposibles. Jadeos, suspiros interminables. Lengua, polla, culo, dedos. Meter, sacar. No parar. No parar hasta reventar. No sé como aguanta tanto. Pero resiste. Duro. Fuerte. Insaciable. Perverso… Me agarra las tetas mientras me sacude, me mete los dedos en la boca, me frota el clítoris. Me folla duro…
Hasta que quedamos tendidos en el suelo. Exhaustos. El uno sobre el otro. Se deja caer sobre mi espalda sudorosa. Rendidos. Mis venas crujen, mi coño se derrama…

Sus caricias me alcanzan levemente, como un aire insignificante. Nos quedamos un poco así, quietos. Entonces alcanza el khol y sigue pintando espirales sobre mi culo mientras murmura:
Para mí eres tesoro más cargado de inmensidad que el mar y sus racimos y eres blanca y azul y extensa como la tierra en la vendimia.
En ese territorio, de tus pies a tu frente, andando, andando, andando, me pasaré la vida *

- Lo flipo con que te hayas aprendido todo eso, me dejas alucinada…
- Solo me he aprendido un poco. Lo justo para esto.
- Pero sí a ti no te mola la poesía
- Pero en cambio tú, me encantas, zorrita


He dejado un suspiro colgando del aire… mientras los versos de Neruda impregnaban mi culo, casi he sentido las letras desplegarse sobre él y caer como un reguero hacia mis piernas. Su mano me agarrado la cintura y me ha acoplado junto a él. Estaba llena de semen y de gusto. Y he podido aspirar el olor metálico de su esperma, su aroma a hombre, su esencia de macho derretido por mi incandescencia.

* De “Los versos del Capitán”, Pablo Neruda